Cactus en Europa

plantae

Aunque nos parezca mentira hoy día muchos no se acuerdan que muchas plantas han venido a Europa con la mano del hombre, y podría ser por varios motivos, el botánico, el interés por lo “raro”, y otras muchas…

Como vemos también “el mostruosità” conectado al mundo vegetal, ha despertado entre los botánicos mucha curiosidad. Por lo tanto, flores dobles, anomalías florales y mutantes florales primeros reconocimientos de ejemplos de anomalías en las plantas.
La primera cita concerniente a la monstruosidad en el mundo vegetal data del 286 a. con el filósofo griego Teofrasto. Dos de sus obras son de gran importancia extensos tratados botánicos: “Historia de las plantas” y “Causa de las plantas”: obras que son la contribución más importante al estudio de la ciencia botánica, no solo de antigüedad pero también de la Edad Media.

En “Historia de las plantas”, Teofrasto menciona teratologías sobre partes de flores en Rosa canina L. encontrada en Filipos y en Monte Pangeus cerca de la antigua Anfípolis ciudad de Grecia. El paso describe flores con una cantidad de pétalos más alta que la
normal (cinco), informando la descripción de las flores con 12, 20 y en algunos casos también 100 pétalos. En otras descripciones, informa anomalías con respecto a la rugosidad y las dimensiones e incluso el olor.

La primera iconografía botánica auténtica que nos ha llegado data del año 400 DC. aprox. Es el herbario ilustrado más antiguo de la tradición occidental, el Papiro Johnson, un papiro de la cultura griega que se encontró en Antinoe, Egipto. Su aletas del papiro se pintan con claridad las figuras de dos plantas, un Symphytum (Boraginaceae) y Phlomis (Lamiaceae).

mostruosa

Ya algo mas adelante en el siglo XV, después del descubrimiento de América numerosos navegadores zarparon desde puertos europeos hacia las “Indias del Occidente” en busca de nuevas rutas comerciales para importar tabaco, oro, especias y otras mercancías valiosas que se encontraban en las llamadas tierras exóticas.

Estos viajes llenos de aventura dieron lugar a la exploración del “nuevo” continente, así es como llegaron a Europa muchas plantas que despertaron un gran interés en los estudiosos de la época. Se sostiene que Cristóbal Colón introdujo el primer cactus en el viejo continente, llevando a España algunos ejemplares de Opuntia (conocido como nopal) y de Melocactus. Por otro lado los navegadores portugueses Vasco de Gamma e Bartolomeo Díaz a introducir en Europa numerosas plantas suculentas (Haworthia, Gasteria, Aloe etc) las cuales traían desde las costas africanas.
Con el pasar del tiempo los jardines botánicos del viejo continente se enriquecieron de plantas exóticas, las cuales en un inicio fueron consideradas como seres monstruosos.
A finales del año 1500, en el jardín del Obispo Eichstätt, un cactus opuntia (mejor conocido como nopal) de dimensiones excepcionales se encontraba encerrado en una jaula de gruesas barras casi como si fuera una bestia feroz.
Estas plantas tuvieron gran auge entre monárcas y nobles, un ejemplo de esto fueron los invernaderos de la Royal Botanic Gardens de Kew en Londres llegaron a ser famosos gracias al público apasionado y siempre numeroso dispuesto a desembolsar grandes suma de dinero con tal de poder comprar al menos una de estos ejemplares.
cactusEn los siglos XVII y XVIII los jardines botánicos se multiplicaron en toda Europa, se intensificaron los estudios acerca de estas plantas y fueron publicados varios tentativos sobre la clasificacion de estos vegetales.
Entre las operas de clasfificación mas importantes cabe recordar The Cactaceae, publicada en cuatro volumenés por Britton e Rose y el texto en seis volumenes del alemán Curt Backenberg.
En el tiempo las clasificación de las cactáceas a sido variable y en cuanto a su nomenclatura podemos decir que hasta hoy siguen siendo objeto de estudio e investigación que nos conducen a mas variaciones y nuevos descubrimientos.

 

Fuente: Della Beffa, Maria Teresa. (2008)
Piante Grasse conoscere, riconoscere e cultivare ttte le cactacee e le succulente più diffuse,
Italia: Editorial De Agostini.
Traducción al español por Elsahuaro

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