Carissa Aurelia

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El decreto 339/2003, de 2 de diciembre, declara Bien de Interés Cultural, con la categoría de zona arqueológica, el yacimiento de Carissa Aurelia, sito en los términos municipales de Bornos y Espera, provincia de Cádiz. (BOE 22 de 2004).

                                                                            

Bornos se integra en la oferta de Ruta Arqueológica, que realiza la Mancomunidad de Municipios de la Sierra de Cádiz, con la aportación de Carissa Aurelia. El yacimiento de Carissa Aurelia se encuentra enclavado entre los términos municipales de Espera y Bornos.

Este Yacimiento representa el paso de la civilización Ibérica a la Romana y puede ser observada través de las ruinas de Carissa Aurelia, situada a 5 Km del centro de Bornos y a 7 km del centro de Espera. Por un lado, el descubrimiento de esculturas de leones (que se encuentran en el museo arqueológico de Sevilla) y la zona de Hipólitos, la relacionan con un pasado Ibérico muy vinculado a la tradición. Por otro lado, la influencia romana se va extendiendo y con el paso del tiempo, Carissa Aurelia se convirtió en una importante ciudad romana y muestra de ello, son las esculturas descubiertas en el yacimiento, así como el hecho de que en Carissa Aurelia se pudieran acuñar monedas.

En Carissa Aurelia se han encontrado numerosos restos arqueológicos y escultóricos de esta época, entre los que destacan, el famoso león de Carissa Aurelia, fragmentos de inscripciones, una esculturilla de bronce representando una Venus desnuda, dos esculturas de mármol que representan ninfas acuáticas, un busto de la diosa Ceres con restos de policromía, una cabeza femenina, abundantes monedas y restos de cerámicas.

  • El paso a paso de la Historia…

Los restos hallados del Paleolítico Superior confirman la presencia humana en estas tierras desde la más remota antigüedad, aunque puede que se asentaran en el estadio Inferior o Medio. Sin embargo, apenas existen indicios del Neolítico. Pero el hallazgo de una espada de bronce, fechada en el año 900 a. C., vuelve a dejar huella del paso de las primeras civilizaciones; en este caso, la de Tartessos.

Antes de la llegada de los romanos al sur de la península, ésta estaba habitada por un conglomerado de pueblos influenciado por diversas culturas, que darían lugar a una floreciente civilización ibérica cuyo paso a la civilización romana se manifiesta a través de las ruinas de Carissa Aurelia, situadas a unos 5 Km al oeste de Bornos. Fue un importante centro de población ibérica, con un nivel avanzado y una próspera economía, donde se han descubierto unos leones tallados en piedra, que eran colocados por las familias poderosas en los monumentos funerarios, cumpliendo una función simbólica de defensa del difunto.

Con el transcurso del tiempo, cuando la influencia romana se va extendiendo, Carissa se convierte en una importante “Cives romani”. Se han encontrado numerosos restos arqueológicos y escultóricos de esta época romana, aunque la mayoría se hallan en colecciones particulares. Entre ellos, destacan fragmentos de inscripciones; una esculturilla de bronce de una Venus desnuda; dos esculturas femeninas de mármol que representan ninfas acuáticas; un busto de la diosa Ceres con restos de policromía; una cabeza femenina, actualmente expuesta en la Casa Consistorial; abundantes monedas y fragmentos de piezas de cerámica.

La última etapa de Carissa corresponde a la decadencia del poder imperial romano que trae como consecuencia la entrada de los invasores bárbaros y el establecimiento y permanencia visigoda hasta la llegada de los árabes. De este momento se han encontrado algunos restos arqueológicos, entre los que destaca una lápida que hace referencia a diversos santos y que en la actualidad se encuentra empotrada en la fachada de la Iglesia Parroquial. Con los árabes desaparece definitivamente Carissa y el pueblo comienza a asentarse en torno a una torre fortificada que sería más tarde el Castillo de Fontanar.

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  • Las Ruinas de Carissa

Distante como una legua al Occidente de la villa de Bornos, existe sobre alegre y dilatada colina, un extenso 3^ estéril despoblado, cubierto de multitud de piedras, trozos de mármoles, fragmentos arquitectónicos con borrosas labores gastadas por el tiempo, que son vestigios elocuentes de haber existido en aquellos campos una población romana en época remota.

Un clásico cortijo andaluz, llamado de Carija, tan’solo conserva el recuerdo de la antigua ciudad denominada Carissa Aurelia que gozaba el derecho del Lacio y pertenecía á la región de los Túrdidos, y que Pünio y Ptolomeo citan, poniéndola en el Convento jurídico gaditano no lejos del camino de Hispalis á Neòrissa. En el anverso de algunas de las monedas que acuñó, vese una
cabeza de varón mirando á la derecha; y en el reverso un jinete que vuelve al lado izquierdo y á la altura de su espalda la siguiente inscripción: CARISSA, Hay en otras la cabeza de Ceres vuelta al lado izquierdo, y en el reverso un mancebo montado á caballo con escudo en elbrazo derecho, corriendo al mismo lado, leyéndose, entre dos líneas: CARISI.

Las ruinas de este despoblado han suministrado siempre muchos materiales para la construcción de todas las casas de labor que se ven por aquellos contornos, habiéndoseme asegurado por algunos viejos trabajadores del campo que hay entre los cimientos y muros de ciertos caseríos, pedestales con inscripciones. En la puerta del cortijo de Carija existe un enorme sillar de piedra granítica con un bajorrelieve representando un león de gran tamaño, ya sumamente mutilado por la acción de los siglos y los hombres.

También consérvense lápidas romanas procedentes de este sitio en Bornos (Hübner 1.367 y 1.368)y otra que existe visigótica en la pared de la iglesia mayor de este pueblo, publicada por el ilustre P. Fita (BOLETÍN DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA, tomo xxin, pág. 276). Con bastante frecuencia, los obreros del campo encuentran monedas y muchos objetos de gran interés histórico; algunos de éstos, salvados milagrosamente de la ignorancia y la barbarie, han ido á parar á manos de coleccionistas, aficionados y verdaderos amantes de la arqueología.

Uno de éstos, D. Andrés María Cano, conserva en Bornos, entre otras curiosidades halladas en las ruinas de Carija, una figura de bronce, un falo del mismo metal, una aguja, un estilo, un exvoto de mármol figurando un ave en embrión y un curioso y pequeño alto relieve de alabastro con restos de pintura polícroma de 20 cm. de largo por 12 de alto,,representando á la diosa Ceres que aparece sentada sobre bases de espigas apoyando la mano izquierda en una cesta de manzanas y la diestra, recogiéndose los pliegues de sus extrañas vestiduras que no parecen romanas.

Su ejecución es decadente. Mucho mejor es una preciosa estatuita de bronce, que mide 0,21 m. de altura y pesa 620 g., la cual donó hace años el señor Cano al distinguido aficionado y diplomático, D. Agustín G. del Campillo. Parece representar á la diosa Venus desnuda, puesta de pieen actitud airosa y elegante. Orla su hermosa cabeza el peinado en forma de diadema, bajando luego sobre su nuca y espalda, dividido en tres hermosas trenzas. Extiende el brazo derecho hacia adelante con la mano mutilada, y la izquierda, levantada á la altura de la barba, sostiene un mango que probablemente sería de algún espejo. Esta pequeñita figura marca una época de florecimiento en el arte romano.

A igual período artístico pertenecen dos magníficas esculturas de mármol de tamaño natural, que ornamentando el jardín de su casa posee en Bornos también D. Gabriel García. Dichas estatuas se encontraron en el despoblado de Carija principios del siglo pasado, siendo trasladadas desde allí al lugar donde se hallan en la actualidad.

Están por desgracia bastante mutiladas y representan dos ninfas desnudas, recostadas sobre elegantes paños. Una de ellas, de líneas más delicadas y modelado más turgente, parece estar en adolescencia, mientras que la otra, de igual belleza, pero de contornos más redondeados y cubiertos en parte por ligeros paños, le dan aspecto de clásica matrona.

La primera figura conserva la cabeza aunque rota, mutilada y separada del cuerpo, con precioso tocado de raya en medio y formando con sus trenzas una artística día dema. Sobre los grandes bloques marmóreos que les sirven, de peanas se ven grabados algunos pequeños pescados, y aunque estos
todos estaban consagrados á Neptuno, no obstante la Concha marinai dedicó a Venus, así como pescadito Apua y el Barbo á Diana.

El ilustrado historiador de Arcos de la Frontera, D. Miguel Mancheño, docto Correspondiente de esta Academia, en su colección de antigüedades guarda diferentes objetos encontrados en Carija; entre ellos, un clavo de bronce, cuya cabeza figura un rostro de hombre con gorro frigio lindísimamente cincelado,En el mismo sitio encontró en 1830 el Sr. D. Juan Huertas según refiere el Sr. Mancheño, un curioso anillo sigilario de tierra en perfecto estado de conservación. En el campo del sello se veían dos rizadas palmas que le servían de gráfila, y un busto varonil amigablemente grabado, abrochado sobre el hombro el paludamentum y cubierta la cabeza con el gorro libertino.

Ya en 1864, el cronista de Córdoba y distinguido arqueólogo D. Luis Ramírez de las Casas-Deza, en el número correspondiente al 4 de Septiembre de la revista Museo Universal, también describía los objetos hallados por aquel tiempo en las ruinas de Carija. Estos eran: un hierro de lanza con dos cuchillas flameacas á sus lados; una especie de alabarda y una curiosa lámpara de bronce, en figura de ave, de cuya cabeza salía una asa para suspenderla.

Como se ve, el despoblado de Carija es uno de los tantos sitios como hay en Andalucía, donde haciéndose excavaciones bien dirigidas, se daría con un filón inagotable de grandes riquezas
artístico-arqueológicas.

  • Descripción

El conjunto de Carissa Aurelia comprende una gran extensión y en él se pueden distinguir varios elementos:

  • La Ciudad

La integra un despoblado formado por una serie de colinas donde se aprecia con claridad las diferentes partes de la ciudad, con una zona aplanada donde probablemente se ubicaron los edificios públicos. Una vía romana, que aún hoy día se conserva, y que se encuentra flanqueada por los restos de los que fueran las puertas de la ciudad. También son visibles los restos de su muralla. En superficie se evidencian restos de muros y estructuras edilicias, así como materiales dispersos de construcción.

  • Necópolis Norte

Excavada durante las campañas arqueológicas de 1985 y 1986. Ha arrojado importantes testimonios sobre el ritual funerario de incineración con diversas tipologías en fosa simple y en doble fosa, estas últimas con cubiertas de sillares, de ladrillos o de tegulae. Las de tegulae están dispuestas a dos aguas o con tapa horizontal; incineración de urna dentro de fosa con cubierta de ladrillo y/o tegulae o fosas recortadas y urnas dentro de funda de plomo. También son de interés en esta necrópolis los columbarios, simples, y compuestos o asociados a otro tipo de incineraciones. En cuanto al ritual de inhumación están presentes los de fosa simple, rectangulares o cuadrangulares, fosa irregular y antropomorfa; inhumación en fosa con cubierta de tegulae, a dos aguas o con tapa horizontal, o de ladrillos. Asimismo encontramos tumbas de sillares simples y mixtas, con construcción de ladrillos y/o tegulae.

  • Estructuras Siliformes

Se trata de un conjunto de cinco estructuras siliformes, aparecidas en el transcurso de la excavación de la necrópolis tardorromana del Trigal noroeste, de época prehistórica y que podría corresponder a un asentamiento al aire libre.

  • Camino Interior de la Necrópolis 

Perteneciente a época romana, se encuentra relacionado con la Necrópolis Norte. Este camino se encuentra situado en la caída este con una anchura de un metro y con dos canales laterales de desagüe y, probablemente, rodeaba la necrópolis por el este y permitía el tránsito por el interior del cementerio desde la ciudad.

  • Necrópolis Sur

Situada a ambos lados de uno de los caminos que daba acceso a la ciudad. Característica común de esta necrópolis es que, hasta el momentos, sólo aparece el ritual de la incineración. Los enterramientos presentan diversas tipologías, con tumbas de planta de cruz griega, troncocónicas o con cubierta a dos aguas. También aparecen tumbas de planta cuadrada construidas en mampostería, incineraciones simples en urnas e hipogeos.

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