Orquidario Estepona
¡Mi aventura fotográfica con la Canon R7 en el Orquidario de Estepona!
¡Saludos, aficionados a la fotografía y amantes de las orquídeas! Hoy os traigo una humilde historia que espero os saque una sonrisa y os haga apreciar la belleza de lo inesperado.
Imaginaos a un intrépido fotógrafo (ya quisiera yo, ¡jaja!) armado solo con su fiel Canon R7 y un objetivo RF-S 18-150mm —tan versátil que bien podría ser el MacGyver de los objetivos económicos kit—. Me adentro en el Orquidario de Estepona, un verdadero oasis en medio de la costa. Por la modesta entrada de 3 € por persona (que, viendo lo que hay dentro, me parece casi un regalo), el viaje ya promete.
Para quien no lo sepa, Estepona es el lugar al que las plantas van de vacaciones. Es un paraíso botánico donde las orquídeas parecen tener hasta código postal propio. Eso sí, allí no hay iluminación de estudio ni luz controlada. Con una apertura máxima de f/3.5 y jugando con la luz natural —que cambia más rápido que los precios en rebajas—, me tocó hacer lo que pude. Pero la pequeña y poderosa R7 estaba lista para capturar la esencia de cada pétalo.
Cada toma fue una mini aventura: un juego de luces y sombras, un baile entre la naturaleza y la tecnología. Aunque alguna foto salió más movida que un flamenco en una pista de hielo, cada imagen cuenta una historia. Una historia de paciencia, de afición y de cómo la cámara se convierte en la mejor compañera de viaje.
Así que aquí os dejo el enlace con las fotografías. Recordad: no importa si no tenéis el equipo más caro, la luz perfecta o técnica de profesional; lo que realmente cuenta es la aventura, el momento y disfrutar de lo que haces.
¡Hasta la próxima, y que vuestras cámaras estén siempre listas para la siguiente escapada floral!






