El tallo de las plantas Suculentas

  • El cuello:
El cuello es la parte que parece unir a la planta con el suelo. Allí convergen todas las raíces, así como los tallos. Es el canal por
donde circula la savia, el punto de unión con el suelo.
El cuello es una parte muy sensible en las cactáceas. Si se halla enterrado demasiado profundamente, la podredumbre ataca a la planta por la base. Si está muy separado del suelo, el cactus no tiene anclaje firme.
En las plantas rastreras como los Sedum, el cuello es algo más bien secundario, ya que la planta se fija al suelo por sus raíces
adventicias que se desarrollan a lo largo del tallo.
  • El tallo:
Un tallo joven y verde se eleva siempre verticalmente. Con la edad, puede recubrirse con una corteza de la consistencia del corcho, más o menos gruesa, destinada a protegerlo del frío, la sequía o los accidentes naturales.
En algunas plantas crasas, se rodea de espinas con la función de proteger la planta de los animales.


  • La función del tallo:
En muchas plantas crasas, la parte aérea se suele reducir al tallo (caso de todas las cactáceas del grupo cactoide), o puede que
este órgano sea importante y sustente un manojo de hojas en la cima, normalmente reducidas, que permanezcan en período de reposo cuando el crecimiento de este segmento de la planta haya concluido (es el caso de las cactáceas del grupo opuntoide).

 

  • La función del tallo en las plantas crasas es, entonces, triple:
En primer lugar, una función de soporte, que es muy importante para las plantas de gran tamaño como las Carnegiea o ciertas euforbias, que pueden alcanzar varias decenas de metros de altura y un peso considerable.
Una función de transmisión de la savia: la savia no elaborada (agua + sales minerales) bombeada por las raíces es conducida a través del tallo hasta las hojas; la savia elaborada cargada de azúcar desciende por el tallo hacia las raíces.
Una función de asimilación de la clorofila, función muy importante que veremos más adelante, pues tiene trascendencia vital.
En el caso de todas las cactáceas, y de otros muchos géneros, el tallo es el único órgano que cumple esta función.
El tallo se denomina tronco en las plantas adultas arborescentes, estípite en las palmeras, rizoma en el caso de un tallo rastrero
subterráneo, estolón en la fresa, caña en las gramíneas y tubérculo en la parte subterránea de la patata.
  • El corte de un tronco pone al descubierto tres partes:
Una parte central, o duramen, muy resistente, marcada por círculos concéntricos que corresponden a los años de vida del árbol.
Esta madera está muerta y solo tiene una función de soporte.
En los árboles muy viejos puede pudrirse y eso no impide que el árbol siga viviendo.
En las plantas crasas arborescentes, esta parte constituida por celulosa contiene grandes cavidades donde se almacena la savia que permite que la planta, en caso de sequía, continúe viviendo. Son verdaderas cisternas.
La parte periférica, más clara, es la albura, parte viva del árbol constituida en su interior por los vasos de la madera que transportan la savia no elaborada desde las raíces hasta las hojas, y en el exterior por el líber que asegura el retorno de la savia elaborada desde las hojas a las raíces.
La albura desempeña, por lo tanto, una función esencial como soporte y para trasladar la savia.
En las plantas crasas de tipo arborescente, la albura tiene una importante función de almacenamiento de la savia, en forma de
líquido mucilaginoso o látex, y de asimilación clorofílica para los tallos verdes.
La parte exterior, epidermis o corteza, fuertemente ligada al líber, tiene una función de protección contra los agentes exteriores
(frío, calor, animales), y otra de asimilación de la clorofila.
Sólo en las plantas leñosas esta corteza se asemeja al corcho y se vuelve opaca y dura.
Los estomas del tallo permiten que la planta realice intercambios gaseosos con el exterior.
  • La hoja:
La hoja, que proporciona el encanto de numerosas especies, sobre todo en las crasuláceas donde con frecuencia el tallo no aparece (Sempervivum), tiene en general un limbo con nervaduras, un pecíolo que conecta el limbo con el tallo y una vaina que inserta el peciolo en el tallo.
Por supuesto, se pueden encontrar todas las variaciones posibles en las plantas crasas y las adaptaciones al medio ambiente  son muchísimas. En el mismo género, las especies pueden tener formas totalmente diferentes y extraordinarias (es el ejemplo de las Senecio).

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