CACTOS Y OTRAS SUCULENTAS "LAS JOYAS DE LA DIVERSIDAD"

Melenio.com

Los cactus han sufrido cambios para poder resistir a las condiciones del medio ambiente natural.

Los cactos o cactáceas, a los que también llamamos coloquialmente “cactus” (aunque este es su nombre en latín o inglés), son un grupo de plantas que presentan modificaciones para resistir condiciones ambientales de humedad escasa.

Entre esas modificaciones encontramos el haber cambiado las hojas por espinas y tener un tallo verde y con tejido de reserva para acumular agua en su interior.

Esta condición, a la que llamamos “suculencia”, la comparte con otras familias botánicas de plantas con modificaciones similares a las que llamamos plantas suculentas.

Cuando vemos una planta de maguey, es común que pensemos que se trata de un cacto; sin embargo, en este grupo de plantas (también suculentas pero de la familia de las agaváceas) la reducción del tallo es característica, mientras que las hojas son las que muestran el engrosamiento.

Entonces todos los cactos son plantas suculentas, pero no todas las suculentas son cactáceas; como el caso del maguey, que es una suculenta pero de la familia de las agaváceas.

Los cactos son plantas originarias del continente americano, es decir, no existieron de manera natural fuera del continente hasta que los españoles descubrieron América e iniciaron el largo proceso de saqueo de cactáceas a Europa y Asia que aun continua.

El aire “exótico” de los cactos y la diversidad de formas, colores, tonos, densidad y tipo de las espinas, así como la majestuosidad efímera de sus flores convierten a las cactáceas en un grupo de especies ampliamente buscadas por los aficionados a la horticultura ornamental.

De acuerdo con los datos de SEMARNAT, México tiene la diversidad más grande de cactáceas del mundo con 669 especies de cactos de las que 518 son endémicas.

Estos datos, además de provocarnos algarabía por vivir en el primer lugar de diversidad biológica de cactáceas del planeta, deberían a la vez ocuparnos en el conocimiento y la conservación de estas especies.

Las cactáceas son también un recurso valioso dada la gran cantidad de productos industriales y servicios que obtenemos de ellas:

a) Verdura como en el caso del nopal, b) frutos (tunas y pitayas), c) Colorantes para la industria alimenticia, d) Pectinas para formular geles para la industria alimenticia y farmacéutica, e) Fijadores, como el jugo de la penca del nopal, para la elaboración de pinturas (encaladas) e impermiabilizantes caseros, f) Cercas vivas, como algunos cirios o nopales.

Adicionalmente, se encuentra el aspecto ritual y/o simbólico de los cactos; algunos grupos indígenas mexicanos (al igual que otras culturas sudamericanas) incluyen plantas de la familia de las cactáceas entre sus ritos.

El caso del peyote, al que le confieren culto los Huicholes es, sin duda, un caso especial. De igual forma, el nopal se incluye en este apartado al ser parte del escudo nacional.

En el ámbito regional, el cacto que conocemos como “cardenche” da nombre a una de las pocas expresiones musicales netamente laguneras el canto cardenche, por cierto ganador con los cardencheros de Sapioriz del premio nacional de las artes 2008.

A nivel mundial existen entusiastas que gustan del cultivo y colección de los cactos como afición.

A esta actividad recreativa se le denomina “cactofilia”.

Existen grupos organizados de cactófilos por todo el orbe. Desafortunadamente, esa filia por los cactos puede tener un aspecto negativo, ya que la depredación sobre todo por parte de colectores sin escrúpulos que comercializan nuestra cactoflora con coleccionistas privados del extranjero, puede poner en riesgo la existencia de especies endémicas de nuestro país.

Por otra parte, la devastación de los ecosistema por la contaminación y el deterioro del hábitat por la actividad humana genera la desaparición de poblaciones de enteras de cactáceas y otras suculentas de nuestro entorno natural.

Entre otros de los esfuerzos mexicanos para la conservación de estas plantas pueden denotarse el decreto de una Norma Oficial Mexicana (NOM-059-SEMARNAT-2001) en la que el gobierno mexicano ha declarado bajo protección a 286 especies de cactos, pero desde 1991, nuestro país se adhirió a la convención sobre comercio internacional de especies amenazadas de fauna y flora silvestres (CITES por sus siglas en inglés) gracias a este acuerdo, México ha recuperado varios embarques de cactáceas en peligro de extinción que habían sido llevadas al extranjero.

Cabe resaltar que la legislación prevé la explotación legal de estas especies, de tal forma que siendo propagadas en vivero y bajo supervisión gubernamental, el comercio de los cactos es permitido.

Desde la sociedad civil, las organizaciones no gubernamentales también trabajan activamente en la conservación y conocimiento de estas especies:

en la Comarca Lagunera, con el fin de tratar de encausar la cactofilia regional, en 2008 se constituyó una asociación civil al respecto, la “Asociación Lagunera de Cactología” una agrupación con fines de conocimiento y conservación de las plantas del semidesierto lagunero.

A pesar de que la legislación conservacionista ha avanzado bastante en materia de emisión de normas de protección de flora, la operatividad de las unidades ejecutoras del control se ha visto limitada.

Habrá que avanzar más en la consolidación de las áreas naturales protegidas de la región y en la declaratoria de algunas áreas bajo riesgo, como es el caso de la Sierra del Sarnoso.

Por otra parte, es necesario reforzar el respeto por la naturaleza en el sector educativo y pugnar por la existencia de jardines botánicos que a la vez de que sean un muestrario viviente, se constituyan como centros de propagación y preservación de la flora de cactáceas mexicanas.

Dentro de la celebración de 2010 Año Internacional de la Diversidad Biológica, el viernes 19 de marzo a las 10:00 horas en el Teatro Alberto M. Alvarado de Gómez Palacio, Dgo., se presentará la conferencia “Cactos y Otras Suculentas: Conservación y Conocimiento”, a cargo de quien escribe esta colaboración, la entrada es libre.

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