Cactus gigantes y curativos en Guanajuato

La gente observa sorprendida el tamaño y formas de los cactus



En el lugar sólo se escucha el trinar de las aves y el pasar del viento

cactus giganteEn Rancho Seco, comunidad de Tierra Blanca Guanajuato, se presenta un fenómeno único en el mundo, un caso extraño del que no existe una explicación certera, aquí los cactus son gigantes, alcanzan hasta los 2 metros con treinta centímetros de altura y casi un metro de diámetro.
Esto no es normal consideran algunos, para los biólogos que han realizado estudios en la zona, el fenómeno se debe a las condiciones de la tierra, tierra blanca, que da el nombre mismo municipio.

“Han venido biólogos europeos a visitarnos y han checado la tierra de esta parte que se llama Tierra Blanca y nos comentan que es por los minerales que hay en esta zona que son únicos aquí en la región”, Asegura Ricardo Ruiz, promotor turístico de la zona noreste de Guanajuato.
El recorrido empieza a pie de carretera, un anuncio indica el lugar preciso para comenzar la aventura.
Los turistas y curiosos no dan crédito a lo que ven, son biznaga gigantes.

Las primeras que saltan a la vista no tienen más de un metro de altura, pero conforme continúa el trayecto la impresión hace presa de los asistentes.
Rancho Seco, parece otro mundo, y de ahí su atractivo, las dimensiones de los cactus no encajan con la lógica de lo normal.
Imponentes ante la mirada de curiosos, lucen protegidos por sus espinas y adornados con flores amarillas en el Valle de Rancho Seco.
Los turistas aprovechan para caminar por el sendero, al paso, sólo se escucha el trinar de los pájaros y el movimiento de los matorrales que provocan las liebres que corren asustadas.

El guía da su explicación y presume la riqueza del lugar en el cual también existen plantas medicinales, muchas de ellas, según Antonia Félix, una de las propietarias del predio de 7 hectáreas que ahora está protegido por las autoridades, se utilizan para el tratamiento de la diabetes, enfermedades estomacales e incluso para evitar la caída del pelo.
Algunos de los visitantes se llevan sus frascos con la poción para atender sus males; otros compran en 30 pesos su plantita para cultivarla en su casa y tenerla a disposición para cualquier eventualidad.

Doña Antonia Félix, tiene 84 años de edad, desde hace 60 vive en Rancho Seco; ella ha visto crecer a las biznagas, y reconoce que antes, al igual que ella, eran un poco más pequeñas.
Ahora se encarga de cuidarlas porque son parte de su vida y hasta de su familia.

“Desde tiempo que no estaba protegida la cuidábamos aunque peleábamos con la gente y como había mucho animales, había reces, había burros, había ganado, el ganado se lo comía, los burros también se lo comían pero siempre los corríamos”, señala Antonia Félix, propietaria del predio.

Éstas llegan a alcanzar los 2 metros con treinta centímetros de altura y tienen una antigüedad de 350 años, cada una de ellas, crecen en promedio, medio centímetro por año.
Este fenómeno es algo que no todos pueden presumir, los lugareños se sienten orgullosos de este atractivo el cual es ya parte del patrimonio del municipio, y el cual ya está protegido por las autoridades para su conservación.

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