Cactus de San Pedro

La mescalina en el cactus de San Pedro se concentra a en la parte exterior (primer centímetro) de la piel de el cactus. Cuando uno mira un cactus puede ver que es de color verde y que hay espinas en su tronco. Esto verde que ven nuestros ojos mide tan solo de 1 a 1,5 cm y luego tenemos el tronco o corazón de la planta, que es de color blanco, en el centro mas dura pero en general se caracteriza por ser blanda, viscosa y babean te. Estos centímetros de material verde se extraen y se hierven. Tradicionalmente se lo hierve bajo ciertas normas y condiciones. El uso profano de la planta consiste en un ritual que aunque pagano se encuentra cargado de detalles ceremoniales que cada “grupo” o individuo adapta a su gusto y según sus creencias. Existe como en casi alrededor de todos los embriagantes naturales mucho mito, versiones y teorías improvisadas sobre cómo prepararlo.

El tiempo mínimo para hervirlo puede ser de 4 horas. Tradicionalmente se lo hierve 12 y con fuego de leña. Muchas personas aseguran que es mejor el fuego de leña que el de garrafa o hornilla de gas, pues el agua hierve a mayor temperatura. Según dicen por la red que dos horas de hervor con agua ácida (limón, ácido cítrico u otro) es suficiente para que la mescalina pase al agua. Quienes hacen este preparado beben el té y no tardan en sentir una intoxicación que se hace sentir como molestia estomacal. Algunas personas pueden soportarlo sin ningún problema y otros en cambio, vomitan. Vomitar dicen que alivia el malestar en un 90% y se recupera la persona rápidamente y con mucho entusiasmo. Muchos hablan sobre este episodio del vómito como una forma de purgarse “renovarse”, para el viaje. Los efectos, sean fuertes o suaves, se sienten alrededor de una hora después de la ingesta, pero pueden manifestarse antes. Esto depende de si el sujeto que ingiera el té se encuentra en ayunas o no. En algunos países se lo comercializa o prepara en forma personal por sus usuarios como un polvo de los trozos verdes deshidratado.

*El polvo, aseguran que se prepara dejando secar los pedacitos verdes frescos sobre un trozo de diario, al sol. En un día se secan y con sol fuerte en menos de cinco horas. El producto final es un polvo que al después de ser molido se pone verdoso.

Para evitar el sabor amargo de estos polvos algunas personas suelen usar hojas de lechuga para envolver el polvo e ingerirlo todo en varias tomas, sin experimentar ese gusto horrible.

Otra forma es usar cápsulas que se pueden llenar con cualquier cosa. Los cactus que se encuentran en el norte argentino no son tan consumidos de esta manera, ya que se necesitaría una cantidad de polvo mayor.

Sin duda, ambas formas de consumo tienen sus pros y sus contras.

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