Recolección de semillas
Aunque se comercializa una gran variedad de semillas de suculentas, se suelen obtener mejores resultados recolectándolas y sembrándolas frescas. La mayor parte de las semillas de cactus son menudas y redondas, aunque algunas, como las de Opuntia, son más grandes y poseen una cubierta protectora muy dura que puede hacer que tarden hasta dos años en germinar. Otras, como las de Pediocactus, necesitan un periodo de 2 a 4 semanas en la nevera a una temperatura de 3 °C para acelerar la germinación, aunque estas representan la excepción a la regla.
Antes de recoger las semillas, deje que la cápsula madure bien en la planta; si las retira demasiado pronto, corre el riesgo de que no se hayan desarrollado lo suficiente y no germinen. Para conservarlas, guárdelas en un sobre de papel y déjelas en un lugar fresco y seco. Pase las semillas por un tamiz para separar los restos de vaina o cascarillas que podrían pudrirse más adelante. Retire toda la pulpa posible en el caso de los frutos carnosos, coloque las semillas sobre papel absorbente y espere a que se sequen por completo.
Las suculentas poseen una gran diversidad de cápsulas. Las plantas de la familia de las crasuláceas suelen desarrollar cápsulas que se tornan finas y secas al madurar, repletas de diminutas semillas similares al polvo; para extraerlas, basta con sacudirlas sobre un papel limpio. Los Mesembryanthemum cuentan con cápsulas en forma de botón que adquieren un tono marrón al madurar; humedézcalas para que se abran y liberen las semillas. Por su parte, las Euphorbia poseen cápsulas tricocas (con tres cámaras), con una semilla redonda en cada una. Una vez maduras, estas cápsulas se abren de golpe expulsando las semillas a cierta distancia; para recolectarlas, coloque una pequeña bolsa de papel alrededor de la cápsula mientras madura.
Siembra de semillas
La mayoría de los cactus y suculentas crecen despacio tras germinar, por lo que es preferible sembrar en macetas pequeñas para optimizar el espacio. Las macetas de 5 cm son ideales para unos 25 o 30 ejemplares, las de 13 cm albergan entre 50 y 100 semillas, mientras que en una bandeja de siembra se pueden alojar hasta un millar.
Siembre las semillas en un sustrato con excelente drenaje para evitar que se pudran. Los preparados específicos para cactus ofrecen buenos resultados, aunque en mi experiencia personal prefiero elaborar una mezcla a partes iguales de sustrato universal y sustrato para cactus. Para prevenir pudriciones por acumulación de humedad y evitar patógenos, añado a esta mezcla tierra esterilizada (fácil de encontrar en tiendas de mascotas para acuarios o terrarios). El uso de otras turbas no tratadas supone un riesgo, ya que pueden infectar las plántulas con hongos o favorecer la aparición de malas hierbas.
Cubra la superficie del sustrato y las semillas con una fina capa de arena para favorecer el contacto con la tierra y sostener las plántulas. Es preferible utilizar arena fina, ya que la arena de grano más grueso tiende a compactarse, retiene un exceso de humedad en la superficie y propicia la aparición de algas y musgo. Riegue con cuidado tras la siembra, ya sea mediante pulverización fina o por capilaridad. Si opta por este último método, sumerja la maceta en un recipiente con agua hasta la mitad durante una hora aproximadamente; después, retírela y deje escurrir todo el exceso de agua. Añadir un fungicida al agua de riego ayudará a proteger las plántulas frente a posibles infecciones de hongos.
