¿Qué es el control integrado?
El control integrado es un sistema de gestión que utiliza todas las técnicas disponibles para mantener controlados a los seres vivos causantes de plagas. Se aplica teniendo en cuenta el respeto por el medioambiente, evitando que este se dañe o se altere el ecosistema existente.
Este sistema es conocido de varias formas:
- Control integrado.
- Lucha integrada.
- Manejo integrado.
- Protección integrada.
- I.P.M. (en inglés, Integrated Pest Management / Manejo Integrado de Plagas), según la denominación de la Organización Mundial de la Salud.
En ocasiones también se hace referencia a él mediante las siglas C.I.P. (Control Integrado de Plagas) o M.I.P. (Manejo Integrado de Plagas).
El control integrado alcanza mejores resultados y es más eficaz a largo plazo que el control mediante plaguicidas.
A diferencia de lo que ocurre con el uso exclusivo de productos químicos, el control integrado es eficaz contra la plaga y, además, permite una correcta preservación del entorno.
Cuando se trata de plagas en áreas urbanas, las medidas de control pueden actuar de dos formas:
- Sobre las condiciones ambientales: con la finalidad de que las plagas no dispongan de elementos para cubrir sus necesidades vitales, como agua, comida y refugio.
- Sobre los propios agentes nocivos causantes de la plaga (roedores, insectos, etc.), eliminándolos directamente.
La implantación de un control integrado de plagas debe llevarla a cabo personal profesional, ya que requiere conocer a la perfección la biología de la plaga que se va a combatir, además de saber manejar productos peligrosos.
El control integrado también debe formar parte de las tareas rutinarias de mantenimiento de cualquier edificio o zona ajardinada; es decir, no debe llevarse a cabo solo cuando hay una plaga, sino en todo momento. Gestionar el control integrado de manera rutinaria proporciona un nivel adecuado de prevención, además de beneficios económicos, ya que resulta menos costoso mantener las instalaciones o las zonas verdes libres de plagas de forma continua que actuar solo cuando estas ya han aparecido.
A la hora de llevar a cabo el control integrado es posible aplicar distintas medidas, que se pueden clasificar en:
- Medidas de tipo preventivo: relacionadas con la limpieza y el saneamiento.
- Medidas de tipo pasivo: creación de barreras para evitar que las plagas proliferen o formen colonias en los edificios o las zonas ajardinadas (por ejemplo: mosquiteras, sellado de grietas en la pared, zócalos de seguridad, etc.).
- Métodos de tipo activo: destinados a luchar directamente contra las plagas, como los plaguicidas y las trampas físicas.
El control integrado requiere observación, investigación y análisis de todas las condiciones existentes en los edificios y las zonas ajardinadas. Solo así se consiguen los mejores resultados.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), es aconsejable recurrir al control integrado y evitar el uso desmedido de plaguicidas para prevenir daños al medioambiente.
Hay una serie de aspectos fundamentales que se deben tener en cuenta a la hora de llevar a cabo el control integrado:
- Que tenga una base ecológica.
- Que en su ejecución se usen dos o más técnicas de control.
- Que se dé prioridad a los productos o técnicas que controlen la mortalidad por medios naturales antes que al uso de plaguicidas.
- Que sean sistemas adaptables a los cambios de circunstancias meteorológicas, biológicas, etc.
La intención es aplicar conjuntamente todos estos sistemas contra la plaga. Algunos de ellos se pueden aplicar tanto en áreas edificadas como en jardines, pero el control genético solo se utiliza en zonas ajardinadas o agrícolas.
Sistemas de control integrado
Es necesario conocer los distintos métodos de control para escoger el más adecuado en la lucha contra la plaga:
Control químico
Consiste en la aplicación de productos artificiales o de síntesis para acabar con el causante de la plaga. Conocidos popularmente como venenos, los productos químicos han sido tradicionalmente muy usados en la agricultura.
Sus desventajas son:
- Son tóxicos para el ser humano, los animales, las plantas y el medioambiente.
- Su toxicidad puede permanecer en el tiempo.
- Su fabricación, transporte, manejo y aplicación pueden dar lugar a accidentes.
- Con el paso del tiempo, en algunos casos, las plagas crean resistencia y el producto deja de ser útil.
Control biológico
Consiste en el uso de organismos vivos para la eliminación o el control de los seres causantes de plagas. Un ejemplo clásico de control biológico es tener en los domicilios gatos que controlen la presencia de roedores. Para el control biológico se usan habitualmente los enemigos naturales de las plagas que se quieren combatir. Hay que distinguir tres grandes grupos de seres vivos usados en el control biológico:
- Depredadores: matan a sus presas. Habitualmente son insectos cuyas larvas o ninfas se alimentan de diversas presas individuales hasta completar su ciclo de vida. Las hembras depredadoras ponen sus huevos junto a las presas, para que las larvas o ninfas se las coman cuando estén inmóviles o con poco movimiento. Los depredadores se alimentan de cualquier estadio de desarrollo de su presa, masticando o succionando su contenido interior.
- Parásitos (parasitoides): son insectos que nacen y crecen dentro (o sobre) de otros insectos, llamados huéspedes, de los cuales se alimentan hasta provocarles la muerte. El huésped aporta el alimento y los nutrientes necesarios para que el parasitoide crezca y se desarrolle. Pertenecen mayoritariamente a los órdenes de los himenópteros y los dípteros. Normalmente sus huéspedes son artrópodos; el parasitoide es más pequeño que el huésped y suele atacarlo en un estadio concreto de su ciclo de vida.
- Microorganismos: son seres vivos patógenos, es decir, que causan daños o enfermedades en los organismos sobre los que actúan. La mayoría de las áreas edificadas y ajardinadas son susceptibles de ser atacadas por patógenos. Los microorganismos patógenos son parásitos que viven a costa del ser que hospedan:
- Virus
- Bacterias
- Hongos
- Nematodos
- Protozoos
Control biotécnico
Consiste en el uso de productos o sustancias que interfieren en el desarrollo habitual de la plaga. Se emplean para alterar el ciclo vital del organismo o para dañar algún órgano que impida su crecimiento. Pueden actuar de varias maneras:
- Bloqueando el desarrollo embrionario.
- Bloqueando la eclosión de los huevos.
- Bloqueando la capacidad reproductiva.
- Bloqueando o acelerando el proceso de metamorfosis (en el caso de los insectos).
- Bloqueando el crecimiento.
- Acelerando el crecimiento de forma anómala.
Control físico
Consiste básicamente en la instalación de barreras, trampas y portacebos. Las trampas sirven para capturar al agente causante de la plaga (por ejemplo, una ratonera o una trampa adhesiva de monitoreo/captura).
Prácticas culturales
Se llevan a cabo principalmente en áreas ajardinadas, ya que son tareas relacionadas con el cultivo y el mantenimiento vegetal. Las más habituales son:
- Limpieza: mantener una adecuada limpieza de todas las zonas, especialmente en otoño, ya que la acumulación de hojas secas sirve de refugio a multitud de plagas.
- Acolchado (mulching): el uso de materiales orgánicos (corteza de pino, astillas de madera, restos de siega, etc.) es beneficioso para el control de malas hierbas y, por tanto, de las plagas que en ellas habitan. Aunque en el control integrado de plagas también pueden usarse herbicidas de forma puntual, es más aconsejable realizar acolchados para no perjudicar el medioambiente.
- Labrado y laboreo del terreno: una práctica habitual para combatir las malas hierbas es el labrado manual o mecánico del terreno.
- Colocación de mallas antihierbas: evita la germinación y la emergencia de adventicias o malas hierbas.
- Escarda térmica: al igual que la malla antihierbas, tiene por objeto eliminar y evitar la aparición de malas hierbas.
- Uso de plantas adecuadas: mediante el empleo de especies vegetales autóctonas o adaptadas (naturalizadas), se reduce o se elimina la necesidad de aplicar productos fitosanitarios. Las plantas más adecuadas son las que presentan mayor resistencia a la intemperie, las que necesitan menos cuidados y las más resistentes a los ataques de plagas. Se evita plantar especies muy proclives a enfermar, como por ejemplo el evónimo (Euonymus), muy usado en setos pero atacado habitualmente por el hongo del oídio.
- Uso adecuado del sistema de riego: el exceso de humedad es un factor determinante en la aparición de plagas y enfermedades criptogámicas (hongos), así como de mosquitos. Optimizar el sistema de riego es fundamental para prevenirlas.
- Diversidad de plantaciones: es habitual buscar variedad, pero a menudo se abusa de los monocultivos (como en el arbolado viario urbano, con calles enteras de la misma especie). Esto facilita la propagación rápida de las plagas. Por ejemplo, si en un parque solo hay pinos y aparece la procesionaria, la plaga se extenderá muy rápidamente; en cambio, si se alternan pinos con álamos u otras frondosas, la barrera natural dificultará su avance.
