Opuntia stricta: una nueva amenaza tras la cochinilla
Hoy, paseando por la bahía de Cádiz, me puse a pensar en una entrada que publiqué hace tiempo sobre la cochinilla del carmín, que podéis ver [aquí].
Ya ha pasado tiempo desde que empezamos a ver la amenaza real que suponía para la Opuntia ficus-indica: la cochinilla fue acabando con prácticamente toda la planta a lo largo de la costa mediterránea. Ahora esa amenaza ya no afecta solo a una especie que prácticamente forma parte de la historia — en su lugar ha aparecido otra, que no deja de crecer: la Opuntia stricta.

Una amenaza que va más allá del Mediterráneo
Como ya vimos en otras publicaciones, este problema no se limita al Mediterráneo. Países como Australia, África, Namibia, Yemen, India, Madagascar, España y varias naciones del norte de África sufren graves problemas por la expansión de esta especie sobre su fauna nativa. Probablemente se haya naturalizado también en muchos otros lugares.
El caso del Serengeti
El Parque Nacional del Serengeti se encuentra entre los espacios considerados un entorno primordial, designado para proteger su integridad ecológica, por lo que prohíbe la introducción de flora y fauna exótica o no nativa. Aun así, al tratarse de un área muy visitada, la invasión de especies exóticas resulta prácticamente inevitable debido a las distintas actividades que allí se desarrollan.
El uso de especies de Opuntia en instalaciones turísticas —por sus vistosas flores amarillas y su atractivo fruto púrpura-rojizo— la convirtió en una planta habitual para macetas y setos, y es probablemente así como Opuntia stricta llegó a otras partes del mundo. Más tarde, los pastores de ganado la adoptaron para cercar sus bomas, antes de que el parque fuera declarado Parque Nacional y de que un gran número de masáis nómadas fueran trasladados a la Autoridad del Área de Conservación de Ngorongoro, en 1959.
Por qué preocupa tanto a los ecosistemas africanos
La invasión de las sabanas africanas por numerosas especies de plantas exóticas es uno de los problemas ambientales clave a los que se enfrentan hoy los gestores de recursos naturales (Henderson, 2007). Una especie exótica es aquella introducida fuera de su distribución natural, pasada o presente; una especie exótica invasora, en cambio, es aquella cuyo establecimiento o propagación amenaza ecosistemas, hábitats o especies, con consecuencias económicas o ambientales (Koike et al., 2004).

Las plantas exóticas invasoras pueden alterar la estructura, la diversidad y el funcionamiento de los ecosistemas de sabana africana de varias formas: modificando los regímenes de incendios (Brooks et al., 2004), alterando el ciclo de nutrientes (Ehrenfeld, 2003), provocando la pérdida de biodiversidad nativa (Levine et al., 2003), o incluso cambiando el régimen de los ríos, agravando así la escasez de agua (Enright, 2000).








