Cactáceas: guía básica de cultivo y cuidados
Los cactus pertenecen a la familia de las cactáceas (Cactaceae). Esta familia abarca más de 2000 especies originarias de América, desde Canadá hasta la Patagonia. Se caracterizan por sus tallos carnosos, que almacenan agua y realizan la fotosíntesis, con una gran variedad de formas y flores.
La palabra «cactus» procede del griego kaktós. Son plantas suculentas o crasas adaptadas a condiciones extremas de sequía.
Aunque existe el mito de que no necesitan agua, o de que absorben las radiaciones del ordenador (afirmación sin base científica), los cactus necesitan luz solar, ventilación y riegos periódicos para sobrevivir.
El riego y las macetas
En su hábitat natural no viven en desiertos de dunas, sino en zonas áridas donde las lluvias son escasas pero torrenciales. Por eso absorben mucha agua en poco tiempo. En cultivo debemos adaptar el riego según el recipiente:
- Macetas de plástico: retienen la humedad durante más tiempo. Con sol directo muy intenso pueden recalentar en exceso las raíces.
- Macetas de barro: al ser porosas, se oxigenan mejor y la humedad se evapora antes. Previenen los hongos, pero requieren regar con más frecuencia.
Regla básica: deja secar completamente la tierra entre riego y riego.
¿Qué es una areola?
La areola es la estructura exclusiva que distingue a los cactus de otras suculentas. Es una yema modificada de la que brotan las espinas, los pelos, las flores y los nuevos brotes.
- Espinas: son hojas modificadas que reducen la pérdida de agua y protegen la planta.
- Tallos: son verdes y fotosintéticos. Suelen tener costillas que les permiten expandirse cuando absorben agua.
- Flores: nacen de las areolas y suelen tener el ovario ínfero.
Ubicación y luz
- Orientación sur: recibe la mayor cantidad de luz solar. Es la ubicación ideal.
- Orientación este/oeste: adecuada para especies que no toleran el sol directo muy agresivo.
- Orientación norte: solo apta para cactus epífitos (como el cactus de Navidad o Schlumbergera).
- En verano: pueden estar en terrazas o balcones resguardados de las lluvias continuadas.
Sustrato recomendado
Necesitan un sustrato muy drenante para evitar el encharcamiento. Una mezcla habitual consiste en:
- 1/3 de turba rubia
- 1/3 de turba negra
- 1/3 de arena de río lavada (grano entre 0,5 y 2 mm)
Se puede añadir un poco de carbón vegetal en polvo para prevenir la aparición de hongos.
Siembra por semilla
- Usa macetas pequeñas (de unos 7 cm) para controlar la humedad.
- Rellena con el sustrato, compáctalo levemente y reparte las semillas sin pegarlas a los bordes.
- Pulveriza agua, cubre con una fina capa de arena de sílice y tapa el semillero con un plástico transparente para retener la humedad.
- Mantén el recipiente con luz indirecta. Al cabo de un año de vida podrás trasplantar los ejemplares a macetas individuales.
Nota: las semillas comerciales antiguas suelen perder viabilidad; es mejor usar semillas frescas.
Cómo trasplantar sin pincharte
- Da unos golpes suaves a la maceta para desmoldar el cepellón.
- Sujeta el cactus usando guantes de cuero, una tira de papel de periódico doblada alrededor del cuerpo de la planta, o una abrazadera de jardinería.
- Retira el sustrato viejo de las raíces y colócalo en la nueva maceta con tierra fresca.
Injertos
Consiste en unir dos especies —un patrón base resistente y una variedad superior— siguiendo estos pasos:
- Corta de forma horizontal la parte superior del cactus base con una cuchilla afilada y desinfectada.
- Corta la base del cactus que vas a injertar.
- Une ambas partes haciendo coincidir los anillos vasculares del centro.
- Sujeta ambas piezas con gomas elásticas durante 10 o 14 días, hasta que queden unidas.
Dato: se dice que esta práctica comenzó a realizarse en el siglo XIX
